"La gente que proclama ser mala normalmente no es peor que el resto de nosotros. Es la gente que dice ser buena o mejor que nosotros en cualquier cosa, de la que tenemos que preocuparnos"

Una extraño caso

El cuerpo de Sara Hock empezaba a enfriarse lentamente, sus suaves rojizos cabellos comenzaban a secarse, aun así su ropa seguía irremediablemente húmeda. Sus pestañas tenían aún restos de algas y arena, sus pies seguían siendo mojados por las olas. Aún así su cabello no se mojaba. Aparentemente parecía dormida, dormida tranquilamente. A ella le gustaba dormir bajo el cálido sol del Mediterráneo, aunque era evidente que no estaba vestida para acudir a la playa. Iba ataviada con un largo blanco camisón de tela rematado con puntillas y sin mangas, era insultante el blanco del camisón que contrastaba con las rojas manchas de su piel. Aún así se la veía tranquila y con una dulce e inocente sonrisa dibujada en sus rosados labios.

Los gritos de los niños se escuchaban en el horizonte, no era de extrañar ya eran casi las diez, la hora a la que la mayoría de los turistas decidían descender a la playa para tratar de obtener un dorado moreno,la hora a la que los niños podían disfrutar de la marea baja y sus regalos,la hora a la que el calor del sol hacía cosquillas en la piel, a esa hora fue cuando descubrieron el cadáver de la prometida de Peter Wilson, probablemente el joven más rico de la costa sur de los Estados Unidos.


El cigarro se estaba acabando, ya podía sentir el calor de las cenizas en sus labios, podía haber colocado le cigarrillo en el cenicero pero estaba demasiado ocupado como para preocuparse de minucias como aquella. Sabía a la presión a la que estaba sometido, y el desafortunadamente solo era un agente más del FBI. No era el más brillante pero desde luego no el más torpe. Pero si por algo destacaba era por su labia y sus habilidades lingüísticas.

Dió una vuelta más sobre su silla antes de seguir contemplando todas esas fotografías. Fotografías que captaban una escena tan atroz como hermosa, una joven chica tumbada sobre la arena y vestida con un camisón blanco, parecía dormida pero las grandes manchas rojas que sobresalían de sus brazos y cuello delataban su estado, estaba muerta, asesinada para ser más exactos. Era evidente que se hallaba ante un caso de asesinato, además de un asesinato bastante planeado ya que el asesino se había tomado la molestia de peinar y vestir a la joven después de dispararla 6 veces en el abdomen con un revólver del 25 y dos puñaladas en el pubis. 

Estaba muy nervioso y los cafes se empezaban a acumular en su mesa, no sabía por donde empezar, 
dejó el cigarrillo finalmente en el cenicero y antes de que pudiera revolverse sus rubios cabellos...

-Señor Parker me congratula anunciarle de que tomará el vuelo hacia España antes de lo previsto, así que le recomiendo que tenga sus maletas listas antes de una hora-dijo aquel agente que debía rozar los cincuenta años,aunque tenía la vitalidad de un niño de seis- Después de todo uno no puede investigar sin encontrarse en el lugar de los hechos. Su vuelo parte a las siete menos cinco, le recomendaría tomar un taxi a las seis para llegar con tiempo de sobra. 

-Por supuesto señor, no hay mejor manera de investigar que sobre el lugar de los hechos, aunque hay algo que me preocupa-dije mirando el reloj que marcaba las cuatro y cinco

-¿Qué te angustia mi querido John? Llevas ya 12 años en el FBI y sigues actuando como los novatos, sigues poniendo esa cara de emoción cada vez que se te da un caso. 

-Supongo que es porque realmente disfruto haciendo mi trabajo-dijo mientra se iluminaban brevemente sus achocolatados ojos-Pero señor lo que realmente me preocupa es qué hacían los señoresWilson en España,por qué con todo el dinero que tenían escogieron un pueblo tan apartado y con tan pocos servicios y lo más importante por qué llevaba la señora Wilson llevaba el camisón  de la madre del señor Wilson.

-Bueno John ese es tu trabajo, si tuviera respuestas para esas preguntas no necesitaría enviarte a investigar. Aunque esta bien que te platees preguntas, uno no puede encontrar respuestas sin antes encontrar las preguntas-dijo dedicandole una sonrisa que aun habiendo pasado tanto tiempo le seguía recordando a su padre



El joven policia llegó a España demasiado cansado, su piel pálida propia del frio clima del norte estadounidense enrojecía por momentos. Además el rojo de su piel iba aumentando a causa de llevar sin fumar más de 7 horas, eso realmente le provocaba ansiedad, así que para calmarla tomó dos chicles de chili. Le encanta como el picante sabor invadía su boca, era algo que lo tranquilizaba y le ayudaba a no pensar, mañana sería 4 de Julio y el no estaría en casa para celebrarlo.

Casi como un fantasma se deslizó por el aeropuerto, no era demasiado grande pero si demasiado caluroso. Intento no detenerse en las tiendas aunque compró varios paquetes de tabaco, 2 botellas de Vodka y un chupachups. Realmente le hacia gracia el nombre de chupachups, lo encontraba muy pegadizo aunque no le hizo gracia el precio de la factura, el cambio de dólar a euros era brusco, cambio que era más acusado debido al alto precio del tabaco en España.

Recogió sus maletas y salió rapidamente a la calle, y bajo un sol de justicia encendió por fin su cigarillo y tiró a la basura los chicles ya sin sabor. Mientras disfrutaba del adictivo humo del tabaco encendió su móvil, había recibido varias llamadas de su jefe así que deció no hacerle esperar más y lo llamó.

-¿Señor?-dijo mientras daba una calada a su cigarillo-¿Me escuchá señor?-dijo algo nervioso revolviéndose su cabellos rubios claramente ya alborotados.

-Si, Agente John Parker-dijo la voz de una mujer claramente desconocida para el joven- El Inspector Gibbs no se encuentra en este momento. Pero dejó una nota para usted. Dijo que se dirigiera al hotel y se reuniera con la policía española para concretar los términos de la investigación, su habitación es la 148 del hotel Gran Bahía, hemos enviado un fax al hotel con los datos de su estancia, aunque debe saber que por motivos de seguridad a partir de ahora se llamará Steve Gartland. Este es el nombre con el que se referirá a usted la policía y el resto de civiles.

-¿Es indiscreto preguntar por qué se me da un nombre falso para una investigación de asesinato?-preguntó Parker algo confuso al no poder hablar directamente con su superior

-Creemos que el caso es algo más complicado que un simple asesinato, el señor Wilson es un hombre realmente importante y hasta que no hallemos más pruebas nos gustaría tomar las máximas precauciones-dijo la mujer con un tono monótono y expresar ningún tipo de emoción

-Esta bien comprendo la postura que he de tener con este caso. ¿Tendré algún agente de apoyo?

-Si el agente Mcgregor se encuentra en Sevilla y será su contacto en España, lleva ya 6 años en España y puede resultarle de gran utilidad. Su móvil e email de contacto han sido ya actualizados en su móvil así que no deberían tener problemas para contactar, ya hemos cambiado su compañía telefónica, y su nuevo número de teléfono se encuentra en un paquete que ha sido enviado al hotel.

-Vale, contactaré con Mcgregor en cuanto esten en mi poder más datos de la investigación-dije apartando algo de sudor de mi frente y dando otra calada

-Eso es todo agente Gartland, recibirá otra llamada nuestra en cuanto llegué al hotel, y no se fíe de nadie

Después de eso tan sólo escuchó los repetitivos sonidos que indicaban que la conversación había terminado.Recogió sus maletas y levantó con un gesto seco su mano para llamar la atención de un taxi, esperaba que en su interior tuviera un buen aire acondicionado porque sentía literalmente que su piel estaba ardiendo.

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